Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Hacer el agosto.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
La obra alaba el maestro.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
No ser escaparate de nadie.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Pasará, sea lo que sea.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
El amor mueve montaña.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
A cautela, cautela y media.
Buenas razones cautivan los corazones.
La nieve es la cobija del agricultor.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Quien hizo una...hace dos
De perdidos, al río.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
La ventura es paño que poco dura.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Mas vale dar que recibir.
Amor es el verdadero precio del amor.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Más vale loco que necio.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
A chico pajarillo, chico nidillo.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Yerros por amores, merecen mil perdones.