Guarniciones y crin dan venta al rocín.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Loquillo y los Trogloditas.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Carnero, comer de caballero.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Es peor un tropezón de la lengua que de los pies.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Voz del pueblo, voz de Dios.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Labrador de capa negra, poco medra.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
El pez muere por su propia boca.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Estoy hasta las manos.
Por unas saludes, no te desnudes.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Otro problema para mi coño, no tengo coño, no tengo problemas.
Leche y vino, veneno fino.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Hacer algo de cayetano.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
A liebre ida, palos al cubil.
A este son, comen los del ron, ron.
La necesidad agudiza el ingenio.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Al capón que se hace gallo, azotallo.