Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Pan con sudor, sabe mejor.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Plata en mano, culo en tierra.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Las paredes oyen.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Quien boca tiene a Roma va.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Necio es quien con necios anda.
Quieres taparle el ojo al macho.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Dar es corazón, pedir es dolor
Ir de trapillo.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Con los años viene el seso, y se va el sexo.
Está más "pegado", que mosca en melado.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
El que se pica, ajos come.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
¡Qué buen culo, si fuera suyo!
Cada cabeza es un mundo.
Lo tragado es lo seguro.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Son como uña y mugre.
Hacer de una pulga un elefante.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
A la cabeza, el comer endereza.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
La barriga llena da poca pena.
Amores reñidos, los más queridos.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.