A hija casada, los yernos a la puerta.
Sin harina no se camina.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
La edad primero que la belleza.
Según serás, así merecerás.
Galga salida, a liebre parida.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Bien guardar no es poco ganar.
Son muchos los hijos del muerto.
Pájaro que dos veces cría, pelada tiene la barriga.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Para saber, has de leer.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
De los hijos, el que muere, el más querido.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
En todas partes se cuecen habas.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
Para bien estar, mucho hay que andar.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
Vino y pan andar te harán.
Zurcir bien es más que tejer.
Ser más bueno que el pan.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Esto es pan para tu matate.
Oír campanas y no saber dónde.
La buena cena, temprano suena.
Mucho saber, menos ignorar es.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Que me siembres en Marzo, que me siembres en Abril, hasta Mayo no he de salir.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
Tal padre, tal hijo.
El que no habla, no yerre.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.