Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
De la vista nace el amor.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Caer es más sencillo que levantarse.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
El hijo de erizo con púas nace.
Bien convida, quien prestó bebe.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Madre es la que cría, no la que pare.
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
El que chatico nació, no puede ser narigón.
Al niño que llora le dan pecho.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Empezar con buen pie.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
De una espina, nace una rosa.
El que nace para chavito prieto nunca llega a vellón.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Beberás y vivirás.
El que nació para estropajo, no sale del fregadero.
El que nació para caballo tiene que morir pastando.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Es de bien nacido ser agradecido
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.