Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
En Octubre, la oveja cubre.
Todas las horas hieren. La última mata.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Oveja chiquita siempre es corderita.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Al agradecido, más de lo pedido.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Si mi abuela no se hubiera muerto, viva estaría.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
A largos días, largos trabajos.
Juego y bebida, casa perdida.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
La necesidad hace maestros.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Al amigo con su vicio.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Dios nos coja confesados.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
Palo dado ni Dios lo quita.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Mas vale dar que recibir.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
A donde te duele, ahí te daré.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.