Aurora rubia, o viento o lluvia.
De todas maneras, aguaderas.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
A chica cama, échate en medio.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Gente de navaja, poco trabaja.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Más vale estar pelada que amortajada.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Si la coges borracha, la tendrás puta y ladrona.
Suegra y sin dinero, al brasero.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Harto da quien da lo que tiene.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Gente castellana, gente sana.
Amor de dos, amor de Dios.
La más cauta es tenida por más casta.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Feo, pero con suerte.
A la hija, tápala la rendija.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Hablar a tontas y a locas.