Variante: Es la misma gata, pero revolcada.
El amor es un estímulo que entra rápidamente por los sentidos y se desvanece lenta y dolorosamente por el corazón.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Comer sin vino, comer canino.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
No falta un burro en un mal paso.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
El que anda en silencio, cazar espera.
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Una obra mala, con una buena se paga.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Callen barbas y hablen cartas.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
El que está en pié, mire no caiga.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
El relajo es dulce después del trabajo.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
El fraile, la horca en el aire.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Amor de gato se ve por el tejado.
Bella por fuera, triste por dentro
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
Por puerta abierta ladrones entran.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
El amor y los celos son compañeros.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
No hay majadero que no muera en su oficio.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
A este son, comen los del ron, ron.