Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Al bobo, múdale el juego.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Las migas son también pan.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Aquel que guarda siempre tiene.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
El loco, por la pena es cuerdo.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
No seas mono, porque te bailan.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
El vino, comido mejor que bebido.
La alegría alarga la vida.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Van al mismo mazo.
Agua de lluvia, siempre delgada y nunca sucia.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Tras el buen comer, ajo.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Mucho tocado y poco lixo.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Siempre habla quien menos puede.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
La prisa es la madre de la imperfección.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Viejo es Pedro para cabrero.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
Cuando me despierte me llamas.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Este es carne de cañón.
Mal apaña quien no engaña.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
No falta un burro en un mal paso.