Intimidades, solo en las mocedades.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
La mujer rogada y la olla reposada.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Grano a grano la gallina llena el buche.
Caridad y amor no quieren tambor.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Tiene que ser muy duro el invierno cuando un lobo muerde a otro.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Ya me cansé de descansar.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Anda a chinga a otro lado mejor..
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Despacito por las piedras
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Al pez, una vez.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Poco a poco se anda lejos.
Mudarse por mejorarse.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Gato escaldo del agua fría huye.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Anda abrigado, come poco y duerme en alto, si quieres vivir sano.
El que se va no hace falta.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
El amor mueve montaña.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos.
El que vende un caballo es porque patea.
El que mucho corre, pronto para.