La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Neblina, del agua es madrina.
Tener el juego trancado.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Hablar más que lora mojada.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
El casado casa quiere.
Para aprender a nadar, meterse al pozo o al mar.
El Rey reina, más no gobierna.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Santo Tomás, una y no más.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
A Dios, llamaron tú.
A un bagazo, poco caso.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Al mal año, tarria de seda.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
De desgraciados está el mundo lleno.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Ofrecer el oro y el moro.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.