Palabra suave llegar al alma sabe.
Renegad de viejo que no adivina.
Vivir juntado es igual que casado.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Cabeza loca no quiere toca.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Se dice el milagro pero no el santo.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
El viejo que se cura, cien años dura.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Cuando se está hundiendo el barco salen todas las ratas.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Palo dado ni Dios lo quita.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Moza dominguera no quiere lunes.
Boca de miel y manos de hiel.
Las novedades son la sal de la vida.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Torres más altas cayeron.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
A quién le dan pan, que llore.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Suegra, ni de caramelo.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.