En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Suegra y sin dinero, al brasero.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Más merece quien más ama.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
La vida del puerco, corta y gorda.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Bala que zumba, no mata.
La verguenza es último que se piedre.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
El indio no mata, lo que mata es la flecha.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Quien mal casa, tarde enviuda.
Rana en el fondo del pozo.
A la madrastra, el nombre le basta.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
Dar en el clavo.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Como vives, juzgas.
Moro viejo, mal cristiano.
Oración de perro no va al cielo.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
La verdadera amistad es inmortal.
A manos frías, corazón ardiente.