Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Amanecerá y veremos.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Dar la callada por respuesta.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Ojo al Cristo que es de plata.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Lo que va viene.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Al que feo ama, bonita le parece.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
No compra barato quien no ruega rato.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
La cuerda se rompe siempre por lo más flojo.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Ladra de noche para economizar perro.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
No da, ni dice donde hay.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Quien sabe adular sabe calumniar.