Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Gato gordo, honra su casa.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Marzo airoso, Abril lluvioso sacan a Mayo florido y hermoso.
A brutos da el juego.
Está mal pelado el chancho.
Breve habla el que es prudente.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Anda, mozo, anda, de Burgos a Aranda; que de Aranda a Extremadura, yo te llevaré en mi mula.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Hay confianzas que dan asco.
Firma papel y te encadenarás a él.
La mala hierba, presto crece.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
El mono sabe el palo al que trepa.
El que nada debe nada teme.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
Por Abril corta un cardo y te saldrán mil.
Las cañas se vuelven lanzas.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Hay que leerle la cartilla.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Lo que no se empieza no se acaba.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Sacar la brasa con la mano del gato.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
La comida entra por los ojos.
Julio, siega y pon tres cubos.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
La magnificencia prestada, es miseria.