No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
El último mono es el que se ahoga.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
El que ama el peligro, en él perece.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Buen moro, o mierda u oro.
Mal ojo le veo al tuerto.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
La confianza mató a su amo.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Recién muerto, hasta el peor, tiene del santo el olor.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Algún día, ahorcan blancos.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
No hay viejo sin dolor.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
Esperando que crezca la hierba, el buey se muere de hambre.
No ha visto muerto cargando basura.
Come y bebe, que la vida es breve.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
La confianza mata al hombre.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Más mató la receta que la escopeta.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
El que porfía mata venado.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
No mes dos mortos mata os teus porcos
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.