A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
La sangre humana es toda del mismo color.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
A la hora de la quema se verá el humo.
Ningún humano recuerda, que el culo le huele a mierda.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
El que nace para ochavo, no llega a cuarto.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
La mujer de quien un hijo ha sido comido por una bruja es quien mejor conoce los males de brujería.
Sayo grande, tapa mucho.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Hablando la gente se entiende.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
La única razón para no triunfar en la vida es no haber nacido.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
El que necesita, te visita.
Llave puesta, puerta abierta.
Agua en Marzo, hierbazo.
Contra el flato, bicarbonato.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
La alegría da miedo
Este batea y corre para tercera.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
Compuesta, no hay mujer fea.