Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Los celos son el amor propio de la carne
Del odio al amor hay solo un paso.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Haz lo posible para ser bueno y lo serás.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Buen moro, o mierda u oro.
Lo que no cuesta no vale.
El ocio es el padre de todos los vicios.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Acometer hace vencer.
El que no arriesga no gana.
Hasta la salud necesita descanso.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
A dos palabras tres porradas.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
El trabajo no deshonra, dignifica.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
La vida es así, y el día es hoy.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Sirva de algo mientras se muere.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
La mejor defensa es el ataque.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Hablando la gente se entiende.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
No hay atajo sin trabajo.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.