La necesidad carece de ley.
Dar gusto da gusto.
No hay mejor condimento que el hambre.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Malo es quien es bueno por interés.
Los celos ciegan la razón.
Por los ojos entran los antojos.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Quien mucho desea, mucho teme.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
La paciencia es la llave del paraíso.
Buen amigo es el dinero.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
El cantar, alegra el trabajar.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
La alegría es el mayor bien de la vida.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
El hambre es la mejor salsa
La fuerza no es un remedio
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Más vale despedirse que ser despedido.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.