Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
La abundancia mata la gana.
Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Llevar agua al mar.
De hoy a mañana se cae una casa.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Cruz y raya, para que me vaya.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
El asno solo en la muerte halla descanso.
Callado mata conejo.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
Te enseño a nadar y ahora me ahogas.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Colgar los guayos.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Salud perdida, salud gemida.
Mal duerme quien penas tiene.
Me cortaron las piernas.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Llegar y pegar es mucho acertar.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
La vida es un deber a cumplir
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
Vive tu vida y no la de los demás.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Jugar al abejón con alguien.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.