Mucho preito hace mendigo.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
A quien espera, su bien llega.
Nada creas, sino lo que veas.
Ser un mordedor de pilares
Sobre advertencia no hay engaño.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
A mal de muchos, remedio de pocos.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Cuanto más amistad, más claridad.
Hay de todo en la viña del Señor.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
El buscador es descubridor.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Justicia y no por mi casa.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Querer es poder.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
A palabras necias, bofetones.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
El corazón del justo, piensa para responder.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
Tras la fortuna guía el favor.