Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
A enemigo que huye, puente de plata.
El maestro sabe lo que hace.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Mal largo, muerte al cabo.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Boca de verdades, cien enemistades.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
De lo perdido, lo que aparezca.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
A la cama no te irás sin saber algo más.
La muerte todo lo ataja.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Amar y saber, todo no puede ser.
Al espantado, la sombra le basta.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Santo que mea, maldito sea.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
En la duda, ten la lengua muda.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.