El hijo del judío a fraile se ha metido.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Por unas saludes, no te desnudes.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Atender y entender para aprender.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Aquel que guarda siempre tiene.
La fantasía es el reposo del alma
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
El que persevera triunfa.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
Nada tiene al que nada le basta.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
La necesidad es la madre de la imaginación.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
El tiempo todo lo pone a prueba.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
A jugar y perder, pagar y callar.
Todo mono sabe en que palo trepa.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Nada con nada, total nada.
La soga, tras el caldero.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Justo peca en arca abierta.
Por pedir, nada se pierde.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Pasará, sea lo que sea.
Buena vida, padre y madre olvida.
El que fía, o pierde o porfía.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.