Es el tercero en discordia.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
¿Mirón y errarla?.
En la tardanza está el peligro.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Hacerte amigo del juez
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
El que manda, manda.
La ignorancia es madre de la admiración.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
A buen señor, buena demanda.
Para todo perdido, algo agarrado.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
El borriquito delante, para que no se espante.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Abrojos, abren ojos.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Al higo por amigo
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Por sus hechos los conoceréis.
Jugar la vida al tablero.
El que necesita, te visita.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Reunión de pastores, oveja muerta.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.