Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Nadie sabe como esta el fondo de la olla solo el cucharón.
Las cosas lo que parecen.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Padre diestro, el mejor maestro.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Principio quieren las cosas.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Manda, manda, Pedro y anda.
Gusto secreto, no es gusto entero.
A bestia loca, recuero modorro.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Paciencia, cachaza y mala intención.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
A donde va encuentra un problema
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Palabra de cortesano, humo vano.