Riña por San Juan, paz para todo el año.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Siempre es pobre el codicioso.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
La pobre está más mamada, que teta recién casada.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Es un pillo de siete suelas.
Dar al olvido.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Loquillo y los Trogloditas.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
El mundo está vuelto al revés
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
Entre col y col, lechuga.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Viejo es Pedro para cabrero.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Mal huye quien a casa torna.
Si en septiembre ves llover, el invierno seguro es.
Después de comer, duerme la siesta; y pasea después.
El hombre honrado a las diez acostado.
La manda del bueno no es de perder.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Cada palito tiene su humito.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
A cada paje, su ropaje.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
Un pie calzado y otro descalzo
Mucho ruido y pozas nueces.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Casado, pero no capado.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.