Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
No saber una jota.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Harina mala, mal pan amasa.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
El mucho joder empreña.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Al último siempre le muerde el perro.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Moro viejo, mal cristiano.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Haces mal, espera otro tal.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Para atrás ni para coger impulso.
La fiebre no está en la sábana.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Dar tiro.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.