Cuando hay para carne, es vigilia.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
De lo que no sabes, no hables.
Amar a todos, confiar en nadie.
Al villano dale el pie y se tomará la mano.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Para presumir hay que sufrir.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
En Febrero busca la sombra el perro.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Feo, pero con suerte.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El interés tiene pies y yo también.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Quien cerca halla, cerca calla.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Del ahorro viene la posesión.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Del reir viene el gemir.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Propagación mear no espuma.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Moza dominguera no quiere lunes.
Entre más cuervos haya, la rapiña es devastadora.
Mal de locura, solo la muerte cura.
A mala venta, mala cuenta.
La visita como el muerto , a los tres días huele mal.
El malo mundo está y peor se pondrá.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.