La fe no tiene miedo.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Susto meado mejor que sangrado.
Los que temen una caída están medio vencidos.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
El muerto se asusta del degollado.
La alegría da miedo
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Después del gusto, que venga el susto.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Del que jura, teme la impostura.
Buey que muge, todos le temen.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
El más fuerte teme a la muerte.
Con el amor está el temor
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
La gente miedosa, es más peligrosa.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Hasta el más santo tiene su espanto.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
No es el diablo tan feo como lo pinta el miedo.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Hay confianzas que dan asco.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.