O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
El que está en pié, mire no caiga.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Oir a todos, creer a pocos.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
El fraile, la horca en el aire.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Nunca un peligro sin otro se vence.
La hambre no tiene aguante.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
El monte tiene ojo.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
El que tiene capa, escapa.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
La esperanza no llena la panza.
Mal ojo se le ve al tuerto.
Dar con la puerta en la cara.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
O faja o caja.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Al amo comerle y no verle.
A barba moza, vergüenza poca.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Calumnia, que algo queda.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El que anda en silencio, cazar espera.
El celoso no puede ser jocoso.
A gran salto, gran quebranto.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Niño quieto y callado, es que hace algo malo.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Salvarse por los pelos.
Mande la razón y obedezca la pasión.