El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
El que nada duda, nada sabe.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Pobre atestado saca mendrugo.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Hay que coger al toro por los cuernos.
La llaga sana, la mala fama mata.
Es más terco que una mula.
El que calla, no dice nada.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Al que no le saben, le inventan.
El mal de tonto, no tiene cura.
Mas papista que el Papa.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Hombre refranero, medido y certero.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
A mala suerte, envidia fuerte.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Al roble no le dobles.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Don sin Din, gilipollas en latín.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Hay quien no ve su camino.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Burro empinado, por hombres es contado.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.