A chica boca, chica sopa.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Más dañado que agua de florero.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Peor que pulga en la oreja
Quien hace por común, hace por ningún.
Cada uno habla como quien es.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
No dar pie con bola.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
No es lo mismo oír que escuchar.
Nunca te duermas en los laureles.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Juez con prisa, juez que yerra.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Mira si tengo talento, que he puesto una casa de putas debajo del ayuntamiento.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Por unos pierden otros.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Una manzana no cae lejos de su árbol.
No te pegues que no es bolero.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
De tal árbol tal astilla.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Quien más tiene, menos suelta.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.