Ojo que no ve, hombre que no cree.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
Lo dicho, dicho está.
El que no te ama, burlando te difama.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
El que hace la ley, hace la trampa.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
La envidia es una mala consejera.
Tu hablar te hace presente.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Todo lo que el médico yerra lo tapa la tierra.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
No hagas trampa en que caigas.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
Un real de deuda, otro acarrea.
Mas mata la duda que el desengaño.
El que mucho habla, mucho yerra.
Lo que no está prohibido está permitido.
La conciencia vale por cien testigos.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Difama, que algo queda.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
La auténtica ciencia enseña sobre todo a dudar y a ser ignorantes
La verdad padece, pero no perece.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Hablar por la boca del ganso.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Para que no se espante el borrico por delante.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.