Amor de asno, coz y bocado.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
El que da primero da dos veces.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
No mantengas más gatos que los que cazan ratones.
A gato viejo, rata tierna.
Las mujeres y el melón, cuando los catas, sabes lo que son.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Moza dominguera no quiere lunes.
Lo que es duro de ganar, es difícil de gastar.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El que fía, o pierde o porfía.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Del ahogado, el sombrero.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Al loco y al aire, darles calle.
Marido rico y necio no tiene precio.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Agua al higo, que ha llovido.
A mala suerte, envidia fuerte.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Te casaste, la cagaste.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
A un fresco, un cuesco.
Habiendo don, tiene que haber din.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
Carne puta no envejece.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.