La noche es capa de pecadores.
Para los desgraciados se hizo la horca.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Mujer refranes, muller puñetera.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
La marcha instruye al asno.
Que me siembres en Marzo, que me siembres en Abril, hasta Mayo no he de salir.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
Ladra de noche para economizar perro.
Abril concluido, invierno ido.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que no truena.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Hablara yo para mañana.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Dar en el clavo.
Pies fríos, corazón caliente.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
La buena jornada empieza muy de mañana.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Uno sabe de hoy, y no de mañana.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Dan darán, dicen las campanas.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Cada día trae su propio afán.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.