Corazón codicioso, no tiene reposo.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Ir a amarrar el zorro.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Al ingrato con la punta del zapato.
El amor no quiere consejo.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Haber gato encerrado.
Abad y ballestero, mal para los moros.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Abril llovedero, llena el granero.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Mal largo, muerte al cabo.
Al hijo de tu vecino límpiale el moco y métele en casa.
El que busca, encuentra.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Amigo que no da, poco me importa ya.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Cólera de amantes resurgir del amor
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
El vino y la verdad, sin aguar.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
A Dios, nada se le oculta.
Estar como caimán en boca de caño.
Ocurre en las mejores familias.