Llevar bien puestos los calzones.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
La confianza mata al hombre.
Bestia alegre, echada pace.
El amor todo lo vence.
En casa de los tíos ella es la tía.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
Boca de miel y manos de hiel.
El que quiere baile, que pague músico.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
El joven armado y el viejo arrugado.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
De buena casa, buena brasa.
Amor no quita conocimiento.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Julio, siega y pon tres cubos.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Nobleza obliga.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
El pez grande en la mar se hace.
Hay que sufrir para merecer.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Cual andamos, tal medramos.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Al que feo ama, bonita le parece.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
El hábito es una camisa de hierro.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.