El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Reyes y mujeres no agradecen.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
O Cesar, o mierda.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Borracho que come miel, pobre de él!
¿Quién es tu enemigo?. El de tu oficio.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Madre muerta, casa deshecha.
A lo hecho, pecho.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Buen podador, buen viñador.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
El amor es ciego.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
El amor vence todo.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia
El amor nunca hizo ningún cobarde.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Dar el consejo y el vencejo.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.