Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
A fullero, fullero y medio.
Amor nunca dice basta.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
Amar sin padecer, no puede ser.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Pa'trás como las del marrano.
Ver pecar, convida a pecar.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
A tal puta, tal rufián.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
A ojo de buen cubero.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Tal para cual, la puta y el rufián.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Quien te quiere, te aporrea.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
La confianza mató a su amo.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
Del ahogado, el sombrero.