Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
A la vejez, dinero y mujer.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
A padre ahorrador, hijo gastador.
La mujer casta esta siempre acompañada.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Amor de dos, amor de Dios.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
La boda de los pobres, toda es voces.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Agua vertida, mujer parida.
Bodas en Mayo, males las llamo.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
La menta, el amor aumenta.
El amor es de hermano y no de señor.
Con el engañador, se tú mentidor.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
El vino con el amigo.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Amor y vino, sin desatino.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Amor de lejos contentos los cuatro.