Viejo con moza, mal retoza.
Chico pueblo, grande infierno.
De San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a Santa Sofía lo mejor es la sandía.
Casa sin moradores, nido de ratones.
En casa del albañil, goteras mil.
Casa labrada y viña heredada.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Llegar a la capada.
Araña muerta, visita cierta.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Faena acabada, faena pagada.
Pascua pasada, el martes a casa.
La hacienda, el dueño la atienda.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Cada tonto tiene su manía.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Casa sin madre, río sin cauce.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Esa más viejo que Matusalén.
Hombre osado, bien afortunado.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
A rocín viejo, cabezada nueva.
El melón, largo, pesado, escrito y borrado.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Casa nueva, no habites en ella.
Tirar la casa por la ventana.
Cada uno es artífice de su ventura.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Mira si tengo talento, que he puesto una casa de putas debajo del ayuntamiento.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Manda, manda, Pedro y anda.
Desde Los Santos a San Andrés, buena sementera es.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Los casados, casa quieren.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
De puta a puta, taconazo.
Roma, acuerdos y locos doma.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Zun de noche, se sube a un coche
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.