Allega, allegador, para buen derramador.
Lo comido por lo servido.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Pan casero, de ese quiero.
El que la sigue la consigue.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Cada balanza tiene su contrapeso.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Pedir peras al olmo.
Si las paredes hablaran.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Por sus hechos los conoceréis.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
La conciencia vale por cien testigos.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Estas más puesto que un calcetín.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Por San Martín, trompos al camino.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
¡A darle que es mole de olla!
Busca una agujita en un pajar, y verás como te va.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
Saber poco obliga a mucho.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.