Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
La cara del santo hace el milagro.
Unos por otros, la casa sin barrer.
No hay zurdo bueno.
Pa'trás como las del marrano.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Al mal tiempo, buena cara.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Por donde entra la cabeza, todo el cuerpo entra.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Un ojo al gato y otro al garabato.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
El flojo trabaja doble.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
A la fuerza ahorcan.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Mente sana, cuerpo sano.
No saber de la misa la media.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
El que come con navaja, come más que trabaja.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
No es macho quien tiene muchas mujeres, macho es el que se aguanta con una sola.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Para colmo de males, tratar con animales.
El que mal se maneja, despacio padece.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Hormigas con ala tierra mojada.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
La lengua queda y los ojos listos.