A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Es de sabios, cambiar de opinión.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Comer arena antes que hacer vileza.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Lo mejor de la medicina es usar poco de ella.
El amor es el principio del bien y del mal
Si eres oveja, te comen los lobos.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Agua tardera, agua maicera.
No dar ni recibir, sin escribir.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
De airado a loco va muy poco.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
El buen alimento cría entendimiento.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Variante: Vale más rodear, que mal pasear.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
A fuerza de villano, hierro en mano.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
La fe infundada en la autoridad no es fe
No hay viento favorable para quien no tiene puerto.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
El buen libro de las penas es alivio.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
No hay viejo sin dolor.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.