En San Antón, calabazas al sol.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Los dedos de la mano no son iguales.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Julio el mes más corto cuando hay peculio.
De noche madrugan los arrieros.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Comer uva y cagar racimo.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
Septiembre es bueno, si del 1 al 30 pasa sereno.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
El buen general sabe vencer, pero también sabe no abusar de su victoria.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
Agua vertida, no toda cogida.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Siempre se rompe la soga por lo más delgado.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Desvestir un santo para vestir otro.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
El muerto en la guerra no sacó ningún provecho.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Donde no llega la piel del león hay que añadir un poco de la de la zorra.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Jodido pero contento.
Uñas de gato, y cara de beato.
El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los carcomen los gusanos.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.