Madre no hay más que una.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Más gente va en coche al infierno que al cielo.
Año de hongos, año de nieve.
La verdad sale en boca de los niños.
El que tiene buenas piernas no necesita muletas.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Picha española no mea sola.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Mal viene el Don con la carga de paja.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
El que necesita, te visita.
Si bebieres con el caldo no darás al médico un puerco cada año.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Fácil es recetar, difícil es curar.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Indio comido indio ido.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Ojo por ojo y diente por diente.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Un "quizá" no dice nada.
Vereda no cría hierba.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Despacio, que llevo prisa.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Bebe y ata la bota.
La hogaza no embaraza.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.