Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
El camino del cielo es empinado, y el del infierno llano.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Buena será tu suerte, si mueres antes de que llames a la muerte.
Caga más una vaca que cien palomos.
Lo que no se empieza no se acaba.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Dar la última mano.
El que no cae, resbala.
Es más agrio que un limón.
A la ocasión la pintan calva.
A ave de paso, cañazo.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
De oveja negra, borrego blanco.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Burro que piensa bota la carga.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Torta en masa bien se pasa.
El comer mató a muchos; el hambre, a casi ninguno.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Guardia viejo no cae en gancho.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Salud y fuerza en el canuto.
Cada oveja con su pareja.
Dar es corazón, pedir es dolor
Las que han sido costureras, nunca prestan las tijeras.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Estómago vacío no tiene oídos.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
El que se fue a León perdio su sillón.
No hay pescado como el cerdo.