La ruina comienza por la cocina.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Andarse por las ramas.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Buey hermoso, no es para trabajo.
A caballo no hay ningún cuerdo.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Garrapata en lana, si no muere hoy morirá mañana.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
En la cancha se ven los gallos.
Cerrado a cal y canto.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
La miel no se ha hecho para la boca del asno.
De lo bendito, poquito.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
A rocín viejo, cabezada nueva.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Dar puntadas.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
No soy ninguna perita en dulce.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Nadie ha visto el día de mañana.
No comas más de lo que puedas digerir.
Por la plata baila el mono.