Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Más da el duro que el desnudo.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Casa mal avenida, presto es vendida.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
La burla, para quien le gusta.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
De los escarmentados nacen los avisados.
Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
Eso es regar fuera del tiesto.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Cuando Marzo va a mediar, el invierno ha de acabar.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Estas son de mi rodada.
El más abusado se ahoga en el vado.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Escarba la graja, mal para su casa.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Conozco al viajero, por las maletas.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.