Abril y Mayo, la llave de todo el año.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
A la prima, se le arrima.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Corrido va el abad por el cañaveral.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Buena cara dice buen alma.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Matar un tigre.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Las aguas mansas son las peores
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Buen moro, o mierda u oro.
Maldigo el diente que come la simiente.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
No ser escaparate de nadie.
Amores añejos acaban con los pellejos.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
El harto no se acuerda del ayuno.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Tendrán que pasar hambre en la época fría los que no trabajen en la caliente.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.